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La trayectoria de Alexandre MUNZ

« Mi formación como bailarín comenzó en una época dominada por ideales estrictos de simetría e hiperverticalidad. A los treinta años, mis sistemas internos se agotaban — hasta ahogarse por completo.
Guiado por una intuición que todos consideraban una locura, rechacé las operaciones quirúrgicas que se me presentaban como única salida. Busqué en cambio en lo que mejor conocía: el movimiento.
Mi primera hipótesis resultó acertada y los resultados fueron extraordinarios. Haciendo de mi propio cuerpo un laboratorio vivo, saqué a la luz capas musculares profundas, líneas de fuerza dinámicas, poderes de autorregeneración y estados mentales cuya existencia ignoraba.
Mi razón de ser es hoy transmitir estos recursos fenomenales al mayor número posible de personas — porque, sea cual sea su edad o su condición física, estas maravillas ya están inscritas en cada uno de nosotros. »
El trabajo está hoy confirmado por investigaciones revisadas por pares y publicadas en Frontiers.
Leer las investigacionesAlexandre MUNZ ha interpretado los papeles principales de numerosas obras coreográficas clásicas, neoclásicas y contemporáneas. Hernias discales, artrosis agravante, migrañas oftálmicas recurrentes: a los 30 años, los cirujanos son unánimes, una operación de la columna vertebral es inevitable.
La intuición de Alexandre habló finalmente más fuerte que los diagnósticos: rechazó la solución quirúrgica y creó secuencias de micromovimientos rotatorios, movimientos dinámicos conducidos con extrema lentitud. Los resultados fueron deslumbrantes: 15 años de dolores crónicos se desvanecieron por completo en 3 días.
La potencia autorregeneradora era tan intensa que Alexandre MUNZ se lanzó a una investigación ininterrumpida que le valió numerosos premios y honores al más alto nivel de los institutos nacionales franceses y estadounidenses.
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¿Lo sabía?
No fue hasta 2018 cuando las fascias fueron reconocidas como el 80.º órgano del cuerpo humano. Los descubrimientos sobre las fascias han revolucionado efectivamente el mundo científico occidental; los mayores expertos hablan de una mutación única en la historia de la humanidad.
El sistema de las fascias es un órgano sin principio ni fin. Estos tejidos conjuntivos están en todas partes: «de las fibras a nuestras células, nos bañamos en un océano de fascias», explica Alexandre MUNZ. Su textura viscosa y acuosa lo convierte en un órgano profundamente transformable, pero su inmensa cualidad es también su mayor defecto: se pegan con facilidad, se resecan, y se convierten entonces en la fuente de importantes problemas de rendimiento y de salud.
Los trabajos de Alexandre MUNZ son rituales indispensables para miles de personas en el mundo; añada 15 minutos de MUNZ FLOOR® o de MUNZ BARRE® a su día a día y sentirá transformaciones intramusculares inmediatas: sus fibras ganarán en hidratación antiinflamatoria y en elasticidad, con una clara sensación de reconexión consigo mismo. De hecho, las fascias son el sistema que interconecta todos los sistemas: nervioso, inmunitario, hormonal, linfático, visceral… Sin fascias, nada funcionaría, no habría vida posible.
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Premios y honores









